lunes, 9 de mayo de 2011

Momentos de estancamiento y revisión

Tras cinco años de formación de la FEUFT, su existencia da para pensar. Ya he mencionado en anteriores comentarios que la orgánica de la Federación de Estudiantes era débil. No precisamente por sus bases estatutarias, sino concretamente por la costumbre. La participación estudiantil dentro de la universidad Finis Terrae es bajísima, pero no más baja que en otras universidades, incluso tradicionales. El mito de la sobredesarrollada cultura política de los establecimientos del consejo de rectores se ha impuesto, pero no triunfa sobre algunas universidades privadas sino por la masa de su capacidad operativa y movilizadora. 

Este mito, a la larga, puede tornarse peligroso y hasta contraproducente. Ya hemos visto cómo la Universidad Central y su organización estudiantil, bastante desarrollada, se acopla cómodamente a las líneas del estatismo, el paternalismo y el asistencialismo, aún cuando su ámbito está dentro de lo privado. El modelo de federación tradicional se fortalece a partir de su transformación en un polo gravitatorio, alrededor de la cual deben girar las organizaciones de establecimientos privados. Esta "ley natural", me parece no sólo absurda, sino triste y miope. La agrupación de intereses y su posterior estructuración en instituciones es fruto de la más pura libertad de asociación y conciencia, donde nadie tiene preeminencia sobre el resto. En este sentido, las jurisdicciones de cada centro de alumnos, federación o confederación de estudiantes, son fijadas en el ejercicio de su libertad, pero limitadas por el acuerdo mutuo o por la jurisdicción de las otras instituciones existentes.

En estos últimos días, la FEUFT ha sido objeto de un fuerte crítica por llamar a no adherir al paro nacional del 12 de mayo. El llamado quizás fue un tanto apresurado y poco prudente, quizás no consideró la opinión del alumnado en general, pero sí consiguió remover un tanto las conciencias de algunos. El adormilamiento de la FEUFT era preclaro; en primer lugar, la autonomía de ésta quedó en entre dicho debido a su constante acoplamiento hacia la DAE. Esto, claramente, es una violación del Artículo N° 3 de los estatutos de la federación, el cual reza que:
 
La Federación es una asociación autónoma e independiente. La generación de sus autoridades y su conducción son atribuciones exclusivas de los estudiantes, los cuales las ejercerán principalmente a través del voto y del plebiscito. Ninguna autoridad, organización universitaria, agrupación de alumnos o confederación de estudiantes podrá atribuirse estos derechos.

A partir de este artículo también podemos advertir que, si bien la Federación no tiene el deber imperativo de consultar la opinión del alumnado, sí tiene la atribución de hacerlo por medio del plebscito. En este sentido, la crítica realizada por algunos alumnos es sumamente legítima y ayuda a formar una discusión renovadora sobre las funciones y proyecciones de la Federación. Tras el estancamiento, nuevamente la contingencia nacional remueve las acciones e ideas de quienes se encuentran en el campo de influencia de la universidad. Con todo, la insistente formación de un discurso de autoflagelación, donde se niega rotundamente la calidad y capacidad de quienes estudiamos en un establecimiento privado, no ayuda a formar más cultura política dentro de éste. Muy por el contrario, incentiva la apatía, la disgregación y la tipificación arbitraria. Esa retrógrada visión implica querer "encerrar" a los ricos en "sus" universidades, mientras hacemos lo mismo con el resto de la población en las universidades del Estado. Eso, obviamente, parte de la cabeza de quienes creen que, por derecho natural, pertenecen a ese grupo de no tan privilegiados. 

En fin, es necesario que se revitalice la estructura de la Federación de Estudiantes a partir de un diálogo abierto. Asimismo, creo que este diálogo debe ir dirigido hacia y por los estatutos, pues ellos fueron formulados de común acuerdo, por estudiantes de la universidad y aprobados democráticamente en un plebiscito legítimo según las reglas establecidas por medio del mismo reglamento. Reposicionar esta norma puede ahorrar meses de discusiones y trabajos innecesarios y desgastantes, eliminando cualquier ánimo de participación política de los estudiantes a quienes se representa.

martes, 12 de abril de 2011

Apuntes sobre el caso de la Universidad Central

El caso actual de la Universidad Central es interesante. Pocas veces hemos tenido oportunidad de ver movilizados a estudiantes de universidades privadas. Más extraño aún ha sido ver a los estudiantes movilizarse por motivos internos, sujetos más que nada a cambios en los poderes internos de la institución. Durante los últimos treinta años, Chile ha sido testigo del desarrollo de la educación universitaria privada. Su origen, basado en una ley un tanto mediocre, pero con ojetivos claros, ya no es tan importante cuando nos convencemos y nos proponemos mirar de cerca su extensión como posibilidad y realidad educacional de la gran masa de universitarios chilenos.

jueves, 7 de abril de 2011

El Liberalismo Chileno

Complejo es el tema que trataré a continuación. Antes de comenzar, quiero dejar en claro aquello de lo que no hablaré. Si bien disfrutaría muchísimo elucubrando al respecto, la historia del liberalismo chileno me parece -si bien no inabarcable- un tema absurdo de conversar en este momento. Ya habrán otras instancias para discutir de ello, puesto que de todas maneras es importante adentrarnos en las bases de aquello que, supuestamente, defendemos. 

domingo, 3 de abril de 2011

libertad y responsabilidad individual

Quizás siempre fue igual. Es probable que las actitudes de la masa no sean muy distintas que hace veinte años. Es probable que aquello que veo como un cambio fruto de la caída de los metarrelatos sea más bien una costante de siglos. No importa cómo sea en realidad, lo que veo en todos lados es irresponsabilidad. De alguna manera me siento como un típico vejete que critica al mundo desde su mirada moralista de "todo tiempo pasado fue mejor", pero por lo mismo dejo abierta la posibilidad de que las cosas siempre hayan sido como hoy. Hoy por hoy veo una mixtura sumamente posmoderna en las actitudes de la sociedad. Por un lado, los derechos humanos, el desarrollo sustentable, la defensa de la paz y el rechazo de la guerra, son defendidos quizás como nunca en la historia. Por otro lado, esta actitud masificada se realiza con la agresividad e intolerancia que los totalitarismos nos legaron. La conclusión es obvia: no hay puntos medios, no hay consideraciones, si no perteneces a un extremo de la discusión, estás contra ambos.

domingo, 9 de enero de 2011

Autoeducación, un desafío para el futuro

Por mucho tiempo he tenido una relación ambigua con internet. Nunca en mi vida, quizás guiado por la educación sencilla y poco materialista que se me ha dado, he podido estar rodeado de herramientas electrónicas ni he conseguido integrarme completamente al mundo digital. Nací en una época en que esas cosas no existían y mi primer acercamiento serio a un computador se produjo cuando ya era mayor de doce años. Poco tiempo ha pasado y la transformación ha sido sorprendente. Es interesante ver cómo el avance tecnológico se ha desarrollado lo suficientemente rápido como para convertirse en parte importante del proceso de globalización. Quiero citarles una charla de Ray Kurzweil de TED, donde nos muestra cuál es la tendencia del avance tecnológico.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Nueva Directiva de la FEUFT

Con gran interés, aunque también con algo de sorpresa, observé las elecciones de directiva de la FEUFT. El interés se debió esencialmente a que se presentaron dos listas a elección. Por otro lado, no dejó de sorprenderme la poca estructuración en el sistema de elecciones. Esto, a mi gusto, nos obliga a tomar temáticas ya un poco anticuadas respecto de la Federación de Estudiantes.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Autonomía social y nueva negociación

En mi corta experiencia como dirigente estudiantil, pude observar variadas prácticas de negociación. Esto, más allá del ámbito educacional, sino también relacionado directamente con el movimiento obrero y las “relaciones industriales”. Aún cuando me formé a partir de lecturas donde la perspectiva social era imperante, siempre he insistido sobre el hecho de que no ha existido ningún sector político que haya pensado en las relaciones industriales como un elemento de proyección de la autonomía social –sea ésta sindical o gremial-, sino más bien como herramientas de presión política asociadas al sistema de partidos imperante. Como ha sido evidente a lo largo del siglo XX chileno, los grupos asociados a los trabajadores son cortoplacistas y las observaciones de la izquierda tradicional al respecto son en pro de la alimentación de esta característica. En una palabra, la mantención del perro “amarrado”, por medio del manejo del sustento (la comida o los beneficios laborales).